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La vieja Cuenca

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Cuenca. Cuidad castellano-manchega. Ciudad Encantada. Ciudad de chiste, también. Quién no ha dicho alguna vez “te voy a poner mirando a Cuenca”. ¿Por qué a Cuenca y no a Palencia, por ejemplo? Nadie sabe. Lo que sí es está científicamente demostrado es que si te ponen mirando a Cuenca podrás ver las Casas Colgantes en el horizonte. El placer será doble.

Sólo el que visita Cuenca descubrirá que realmente no son “Casas Colgantes”, como alguien se ha preocupado de que se les conozca popularmente. En realidad se llaman Casas Colgadas, y destruyen el mito de quién creía vérselas pendiente sobre el vacío. No son más que un pequeño conjunto de casas construido al borde mismo de la Hoz del Huécar, un accidente geográfico salvado por el Puente de San Pablo, que podemos ver detrás de esas ramas.

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Casas Colgadas, Cuenca

 

Esa denominación tan fantástica hay que agradecérsela a estos balcones en voladizo, sin material sólido bajo ellas, sujetas a la pared de abajo hacia adentro únicamente por soportes diagonales. Son una pequeña parte de lo que fue desde el siglo XV: casas señoriales, el ayuntamiento y, en nuestros días, el Museo de Arte Abstracto Español y un mesón.

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Detalle de las Casas Colgadas, Cuenca

 

Pero Cuenca no es sólo esto. Esta ciudad de Castilla-La Mancha tiene una buena historia detrás. El rey cristiano Alfonso VIII se la arrebató a los musulmanes en 1177, y nada mejor para celebrarlo que conceder a los conquenses el famoso Fuero que serviría de modelo para regular también la convivencia en otras ciudades del Reino.

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Hoz del Huécar y parte del Casco Antiguo, Cuenca

 

Desde luego el Fuero de Cuenca no se constituyó aquí, el que es hoy el Ayuntamiento de la ciudad, levantado en el siglo XVIII, toda una obra del barroco. Pero antes de esa fecha, esta, que es la Plaza Mayor, acogía igualmente las Casas Consistoriales. No con ese colorido que albergan los edificios adyacentes, que al pintor hubiesen degollado por entonces por falta de decoro…

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Plaza Mayor, Cuenca

 

En la misma Plaza se halla la catedral de Santa María y San Julián de Cuenca. Si Fonsi Uve Palito Palito Palito levantase la cabeza, se preguntaría dónde está el templo que mandó a construir. Desde entonces ha sufrido muchas reformas hasta llegar a esta fachada del decimonónico. Y maravillosa que es.

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Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca

 

Una de las construcciones que más me llamaron la atención fue esta muralla, lo que queda del castillo datado en el siglo XIII, donde se hallaba la alcazaba musulmana. Para llegar a ella hay que subir por todo el Trabuco (la calle).

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Muralla del antiguo Castillo, Cuenca

 

Si subimos a la muralla podemos divisar la ciudad moderna de Cuenca, que parece que no pero año tras año aumenta su población. De momento no lo suficiente, porque aún todos los comercios cierran por la tarde a la hora del cafelito, dejándola como una ciudad fantasma. Nos quedamos con este Casco Antiguo, declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1996.

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Vista panorámica de la ciudad de Cuenca

 

Lo que no faltan a la bajada, por la vertiente oeste, son los miradores. En uno de ellos podemos divisar otra hoz, la del río Júcar, donde contemplamos la Playa de Cuenca. Sí, la playa. No hay cocoteros ni garotas de Ipanema, pero si a los conquenses les basta, pues adelante.

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Hoz del Júcar y Playa de Cuenca

 

Se nos hace de noche y hay que irse a casa. Bajando aún más por el Casco Antiguo se cruzan laberínticas calles empedradas. En una de ellas se encuentra este edificio que me pareció curioso, ya que por su estado de abandono y con esta luz tan nocturna como fantasmal se hace aún mucho más ‘meponelosvellosdepuntísimo’.

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Edificio misterioso, Cuenca, que si alguien sabe qué es, que me lo haga saber…

 

Marchémonos de Cuenca, no sin antes divisar sus humildes casitas. Se me vino en este momento la idea de tener una a este lado. Sí, una de esas retorcidas ideas que los pobres sólo tenemos para poder gastar. Lo cierto es que es un lugar tranquilo y mágico, ideal para perderse y ser perdido.

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Panorámica nocturna del Casco Antiguo, Cuenca

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