Perdónale la vida por enviarte un currículum

el descontento del pueblo contra el sistema político. Y ‘mostrando’ no nos va a seguir dando de comer. No nos queda otra que seguir haciendo lo de Carlos, un chico más del grueso ciudadano que remite su currículum a diestro y siniestro en busca de un trabajo digno. Dignamente no le han respondido, eso sí…

Como siempre, las redes sociales se hacen eco de situaciones tan sorprendentes como esta: una de las empresas a las que Carlos envió su currículum vitae tuvo a bien de ser de las pocas en responderle. Por supuesto, no le llegó ninguna buena nueva. No estamos ni en Alemania y aún falta tiempo para los milagros navideños.

La empresa en cuestión es la productora de comunicación Riot Cinema Collective. Desde luego, nunca ha sido invitada al Festival de Publicidad de Nueva York, pero recibe al pobre de Carlos como si tuviera el suficiente caché como para humillarlo. Aunque creo que Dreamworks tampoco lo haría, que una buena empresa es aquella que también cuida su imagen.

En concreto, la misiva trata de ser bastante irónica y cargada de mala leche: muestra primeramente su descontento por tratarles de ‘usted’. Como no entienden de educación, pues piensan que lo ha usado para llamarles ‘viejos’. Por otro lado, confirma que maneja la DRAE en sus ratos libres para corregirle la falta de tilde en “vitae”, que yo sigo escribiéndola mal porque errores perdonables tenemos todos.

 

 

Hay algo en lo que le tengo que dar la razón a la productora instigadora. Siempre es de buen recibo una carta de presentación personalizada, haciendo constar que sabe a quien se dirige. Carlos ha preferido ahorrarse tiempo y quizás hacer un reenvío a saber a cuántas productoras… Otra cosa es que la empresa, que forzosamente tiene que mantener un nivel de protocolo de referencia con sus clientes, se compare con las de un aspirante.

Por último, la empresa audiovisual se queja nuevamente de su falta de detalles con respecto a su formación: “¿Qué especialización académica? ¿Qué requisitos? ¿El desempeño de qué función? ¿En el mismo QUÉ? ¿Estamos locos? ¿A qué huelen las nubes? Bla bla bla. Bla bla” (por cierto, aquí ha errado en el desuso de las comas para separar los sucesivos “bla, bla, bla”, pero vamos a perdonarlo porque somos humanos, he dicho). De forma que creen que a lo mejor se ha equivocado de dirección y quiso mandar el email a Carrefour como pescadero. ¿Por qué no decir que podría tratarse de un experto informático, por ejemplo? Oficios tan honrosos como pescadero, carpintero, fontanero son muy fáciles para el chiste parece…

Ante la ola de reacción de repulsa, la productora de comunicación salió al paso, concretamente su autor, Nicolás Alcalá. Tuvo la gallardía de disculparse y de reconocer su prepotencia y cinismo. “Tuve un muy mal día”, dice. Y era mejor pagarlo con un posible desempleado que considerará un ‘don nadie’ antes que con algún cliente. En fin, ahora sus clientes se han enterado de cómo se las gasta Nicolás en sus días de tormenta.

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