Goodbye, Spain

Ingeniero pre-parado

Ojalá las victorias futbolísticas de nuestra Selección de fútbol tuvieran sus consecuencias en la economía y actuaran como un remolcador. Pero nadie va a invertir en España por que Casillas siga parando los goles en la Eurocopa. No es más que un divertimento más, como ir a la playa o montar en bici, que nos distrae por un instante de una crisis que cada mes parece ir a más y peor.

Popular se hizo aquel video en Internet que aunque con tintes cómicos, no dejaba de explicar qué nos ha llevado a esta situación. Muchos culparon al Gobierno socialista de Zapatero, pero sinceramente, cumplió un papel de víctima y verdugo. No supo capear el vendaval que se originó desde el anterior Gobierno conservador a partir de la adaptación de medidas inmobiliarias y sociales. Por entonces, Aznar pensó hacer el bien sin calcular que podría salir mal. La mayoría no nos dimos cuenta de que el país estaba tocado hasta que fue sentenciado por la burbuja inmobiliaria contagiada desde Norteamérica, en 2008.

 

 

Recuerdo que por entonces, los que estábamos por salir del cascarón universitario con un diploma bajo el brazo, nos decíamos en tertulias: “bueno, habrá que ser paciente y aguantar dos o tres años para que España se recupere”. Ampliar ese tiempo de espera haciendo un Master, sacándonos el carnet de conducir o trabajando de dependiente en Zara eran las mejores alternativas.

Ya han pasado cuatro años y se viene anunciando lo que los anteriores, que estamos pasando lo peor y que el próximo ya comenzaremos a despuntar. Probablemente en 2013 se vuelva a decir lo mismo, simplemente porque es lo que el ciudadano quiere oír. Mientras, las sucesivas generaciones que durante la época de bonanza se han estado preparando para convertirse en los pilares científicos y humanísticos del país, hoy en día son rechazados por cualquier sistema. Con suerte, un ingeniero puede encontrar trabajo en la Universidad de la Hamburguesa, cobrando menos que un fontanero que no sabe qué palabras llevan la H.

 

Grupo de estudiantes manifestantes

 

Ese grupo de licenciados comúnmente etiquetados como ‘pre-parados’ sigue acumulándose peligrosamente. Las puertas al mundo laboral permanecen cerradas al término de cada curso y engrosan esa fila de mindundis que sin experiencia y sin contactos no llegan a nada. Las posibilidades pasan al lado derecho del 0 cuanto más si están echando a profesionales con años de cotización.

Cada día hay un titular distinto con las nuevas medidas que toma la Directiva Popular para desencallar un barco semihundido. Bajan los salarios y ayudas al tiempo que suben los precios, un elástico que se puede romper en cualquier momento. Desde luego, España se ha ganado merecidamente una fuga de cerebros que con el paso del tiempo va a incidir negativamente en su futuro. Sólo queda aprender idiomas y… “goodbye, my friend”.

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