Sobrevivir sin ese artefacto llamado ‘ordenador’

Idiosincrasias de la vida: viendo “El alegre divorciado” en un Nokia X6

¡He vuelto! Y mi ordenador, también. Sobre todo él, que me ha dejado cerca de dos semanas desamparado. Quizás nos merecíamos un tiempo, como los matrimonios. Ya son muchos años juntos y necesitábamos reflexionar, él en el servicio técnico y yo vagando por las calles, leyendo libros en papel, escribiendo a boli, cocinando recetas elaboradas, en definitiva, viviendo como una persona del siglo XX.

No puedo negar que no he sufrido en estos doce días: llegar cansado del trabajo y no poder espatarrarse en la cama viendo episodios descargados de Dexter (Showtime, 2006-). Pero pasar por estas penurias ha hecho conocerme mejor como persona. Ahora sé que puedo sobrevivir a cualquier cosa, tanto más cuando convertí en ese gran agujero que nos dependiza con el mundo a mi pequeño teléfono móvil: Internet en una pantalla de 3, 2 pulgadas, ¡y sin flash!

Ni las pelis de Cinetube, ni las galas de Supervivientes (Telecinco, 2011). Mi Nokia X6 no reconocía sus videos incrustados por más que me dejé las llagas de los dedos buscando la versión flash requerida. Tuve que conformarme con lo que echaban por YouTube, que eso es lo único que se veía. Aunque, claro, con las leyes del copyright y que Telecinco es como un niño que no comparte su caramelo, no me quedó más remedio que pasar por el aro y estar pulsando segundas, terceras, cuartas partes, cada diez minutos, de series y películas. ¡Y eso cuando las hubiese completas!

El repertorio audiovisual en YouTube es más bien escaso. El coto se estrecha vertiginosamente cuando hablamos de documentos profesionales y de calidad. Almorzaba con Qué vida más triste (laSexta, 2008-2010) y cenaba con Mi novio es una súper estrella (Michael Grossman, 2010). Imaginaos si os digo que esta tv-movie de Disney Channel fue la mejor película que vi en esos días. ¡Cómo eran las demás! Llegó un momento en que me puse El alegre divorciado (Pedro Lazaga, 1976) con Paco Martínez Soria de fondo, a ver si me dormía.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=N_uJu7fUfkY[/youtube]

También es cierto que gracias a este particular ciclo ‘youtubiano’ descubrí un gran fondo de cine ‘zombi’. Muchas ya las había visto. Está completa la saga de Resident Evil, e incluso volví a ver El regreso de los muertos vivientes 2 (Ken Wiederhorn, 1988), que de niño fue el que me abrió al maravilloso universo de seres alelados sedientos de vísceras fresquitas. Película que no había visto antes fue la de El vuelo de los muertos vivientes (Scott Thomas, 2007), que riza el rizo a falta de meterlos en el Titanic. Eso sí,  hay que tener ese estómago especial para verla en audio latino.

Doce días, doce causas. Sí, Telecinco debería dedicar una campaña a esa gente que está sin ordenador por el mundo, que vive desconectado de su Facebook y que no puede chatear como las personas normales. Hasta entonces, seamos buenas personas y no deseemos este mal a nadie, que no lo quiero ya ni para mi peor enemigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>